26.1.08

La desidia o Desde el corazón de TBA

Es cierto, estuvimos demasiado generosos con el título. Digo, TBA si algo nos demuestra a diario es que carece de corazón. Tal vez sea entonces desde algún otro órgano que nos llega esta denuncia y que como pasajeros nos permite acercarnos a una realidad que se nos escapa. ¿Cómo es la TBA de puertas adentro? ¿Es tan irresponsable, inepta, ineficaz, improvisada, incompetente y torpe como la que sufrimos todas las mañanas y todas las tardes? O existirá acaso una prolija administración trabajando con precisos objetivos de máximo interés para los hermanos Cirigliano, esos mismos que tanto se alejan de la voluntad de los pasajeros? Léase: una administración que no entiende a la empresa como servicio público sino como servicio propio. Invitamos aquí a todos los empleados de TBA que nos leen -y que son muchos- a enriquecernos con sus experiencias.

Antes de reproducir el texto que llegó a nuestro mail, quiero reflexionar sobre algo que de tan absurdo nos parece normal. ¿En qué otra región del mundo entregaron la concesión de los ferrocarriles a un grupo de colectiveros? Sobre todo cuando sus líneas de colectivos en más de un caso compiten directamente con el trazado del ferrocarril... ¡Qué Estado el argentino! Cero en planeamiento. Diez en corrupción.



Ahora sí, el texto que nos acercó un lector que pudo ingresar al Predio de San Martín, donde los directivos de TBA tienen sus oficinas... y parece que algo más:

Les cuento que dentro del predio de TBA en San Martí­n (Avenida Savio), perteneciente al Estado Nacional (Ex Fabricaciones Militares), funcionan una fábrica de chocolate, una fábrica de piezas de plástico, una fábrica de colectivos (Grupo Plaza). Cuentan los trabajadores que para la reparación de los trenes no hay repuestos ni material nuevo, debiendo reciclar las chatarras, cuando en los galpones de Grupo Plaza (ubicados en el mismo predio) se descargan motores importados de Inglaterra, repuestos cero kilómetro y material de primera. El hijo de Cirigliano mandó a construir, en los talleres del ferrocarril (y con plata del Estado) una camioneta arenera, con ruedas de Israel, de medidas propias de ESPN. La construcción estuvo a cargo de los empleados de TBA. Es evidente que TBA, con la plata del Estado está desguazando el Ferrocarril y armando su empresa de colectivos paralela que ya está monopolizando el mercado. Una verguenza que los argentinos permitamos que esto suceda donde el Estado debiera estar prestando un servicio de transporte ferroviario eficiente y resolviendo los problemas de la gente excluida y sin recursos. Es una lástima que los Kirchner no vean esto...


Posdata: ¿Cómo terminó la planta industrial de Fabricaciones Militares en manos de TBA y los Cirigliano?

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